50: Me entregue al enemigo.
Subo un poco más sobre la cama mientras Víctor me sigue.
Se coloca entre mis piernas con naturalidad, como si ese fuera exactamente su lugar.
La mirada que me da es oscura, intensa.
Sin apartar los ojos de mí, se quita el condón y lo tira a un lado.
—Pediré que te consigan la pastilla.
Dice con calma.
Lo miro directamente a los ojos.
Y antes de que pueda pensar mejor mis palabras, mi boca habla.
—Uso un método anticonceptivo.
Su expresión cambia apenas.
Me observa unos segundos, como si estuvie