42: El inicio de algo peligroso.
El silencio de la casa es tan profundo que casi puedo escuchar mis propios pensamientos.
Subo las escaleras intentando ignorar todo lo que acaba de pasar… pero es imposible.
Su voz.
Su cercanía.
Y ese maldito beso.
Cuando llego al pasillo de las habitaciones me detengo frente a mi puerta, siento que estoy huyendo de algo,, pero mí estómago gruñe con fuerza.
Tengo mucha hambre.
Miro hacia las escaleras.
Dudo unos segundos.
Pero finalmente giro sobre mis pasos.
Bajo otra vez.
Cada escalón cruje a