40:Guerra de día Fuego de noche.
Veo entrar a los hombres de Víctor.
Sus pasos pesados resuenan en la sala llena de vidrios rotos, y por un momento nadie se mueve.
Los fragmentos de cristal cubren el suelo como si hubieran caído pedazos de hielo, reflejando la luz de las lámparas.
Detrás de ellos entra él.
Víctor.
Su presencia cambia el aire del lugar al instante.
Camina despacio, sin prisa, con esa calma peligrosa que siempre lo rodea.
Sus botas pisan los vidrios sin siquiera molestarse en evitarlos.
El sonido seco del cri