16: Tentar al enemigo.
—Espero ya tengas la información que quiero.
Su voz suena dura, impaciente.
Evito torcer los ojos, aunque las ganas no me faltan.
Me envuelvo mejor la toalla alrededor del cuerpo y regreso caminando hacia la habitación.
El piso frío hace que mis pies se encojan un poco.
Los hombres que custodian la puerta ni siquiera se molestan en mirarme cuando paso a su lado.
—¡Saca a estos imbéciles de aquí! —gruñe Víctor molesto—. Quiero seguridad para ella las veinticuatro horas.
Cuando ent