15: Provocaciones.
Sacudo la cabeza.
—Idiota… —murmuro.
Cierro la cortina de golpe.
El sonido de la tela al deslizarse rompe el silencio de la habitación.
Camino al rededor de la habitación.
No sé qué demonios me pasa.
Siento un enojo enorme.
Tomo el banco del tocado molesta hasta conmigo misma, y lo arrastro hasta la pequeña mesa improvisada.
La madera roza el suelo con un sonido suave.
Estoy a punto de sentarme cuando vuelven a tocar.
Frunzo el ceño.
—¿Ahora qué?
Abro.
Tres empleadas e