113: La verdad empieza a salir.
Dejo de escuchar.
Las palabras del doctor empiezan a sonar lejanas, distorsionadas, como si estuviera debajo del agua. “Compatibilidad genética”, “tratamiento”, “urgente”… todo se mezcla mientras mi vista se nubla.
Y entonces siento unos brazos rodearme.
Landeros.
Su aroma.
Su calor.
Su mano sosteniendo mi espalda mientras siento que las piernas me fallan.
No tengo fuerzas para alejarlo.
No ahora.
Con manos temblorosas recibo mi celular que Flor me da. Tiene los ojos hinchados de tanto llorar y