Estaba enfadada por muchas cosas, como por el echo de que tenía que irme y en parte no quería. Y por Diego, porque no me decía lo que quería escuchar, porque se callaba muchas cosas.
—Te voy a echar de menos —me repitió Sheila.
—Yo también. De todas formas no iré muy lejos, me quedaré cerca del campus y podemos quedar cuando quieras, supongo que vendré también de vez en cuando por mi padre.
—¿Por tu padre? —se rió—. Por favor, ni que tuvieras que engañarme a mi, sé que estás loquita por Dieg