Capítulo 74. El Dolor de la Espera.
La sala de espera de la clínica privada era un limbo de angustia. El silencio solo se rompía con el murmullo de las oraciones ansiosas y los sollozos de Mía.
Las horas se arrastraban y cada minuto era una eternidad desde que Amelia había sido llevada al quirófano para someterse a una cesárea de emergencia.
Noah seguía allí, de pie, inmóvil como una estatua, los ojos fijos en la luz roja que indicaba «Cirugía en curso». Su rostro era una máscara de dolor, furia e impotencia, emociones que rara v