Capítulo 60. El Nombre Prohibido.
La tensión en la mansión era un hilo invisible, pero palpable. Amelia se movía entre la planificación de una fuga secreta y los rituales diarios que la unían a Noah, cada uno un acto de una obra que solo ella creía estar interpretando.
La cita con el obstetra ese martes se sentía como un alivio temporal, una burbuja de normalidad en un mar de sospechas.
Habían acordado mantener el sexo de los trillizos en secreto, una sorpresa hasta el final, pero la ansiedad de Noah por ser padre era una corri