Capítulo 52. Ansiedad.
El café se había enfriado por completo, y el bullicio de la cafetería se había vuelto un murmullo distante para Amelia.
La conversación con Erika, aunque liberadora, la había dejado con un sabor agridulce, una mezcla de alivio por haber compartido su carga y una nueva capa de inquietud.
La reacción de su amiga, el pánico en sus ojos al escuchar las sospechas sobre Sarah, había confirmado lo que Amelia ya intuía: estaba envuelta en algo mucho más grande y oscuro de lo que había imaginado.
Se des