Capítulo 48. Intromisión.

Los días en el hospital transcurrieron en una tensa calma para Amelia. El goteo funcionaba, las contracciones habían cedido, pero la amenaza de un parto prematuro seguía siendo una sombra persistente. El reposo absoluto era su nueva realidad.

Noah era su constante, una presencia sólida y reconfortante. Pasaba la mayor parte del tiempo a su lado, trabajando desde su laptop, hablando en voz baja o simplemente sosteniendo su mano.

La intimidad forzada de la habitación del hospital, lejos de debili
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