Capítulo 47. Contra la Tormenta.
El tiempo se detuvo en la clínica central de Boston. Las luces blancas del pasillo parecían más brillantes, los susurros del personal, más fuertes.
Noah no soltaba la mano de Amelia mientras la llevaban a una habitación privada. Su rostro era una máscara de preocupación, cada músculo tenso por el miedo.
—¿Estás cómoda? ¿Necesitas algo? —preguntó Noah, su voz grave, su mirada escrutando cada detalle de la habitación para asegurarse de que todo estuviera perfecto.
Amelia asintió, pálida, pero afe