Capítulo 38. Promesa de amor.
El amanecer se coló por las ventanas de la mansión Koch, pero para Noah, la luz del día no trajo consuelo. Había pasado el resto de la noche pensando en Mía y Jack, sumido en un silencio tenso después de la explosiva revelación.
El rostro de Mía, la sorpresa y el dolor en los ojos de su hermana, la culpa de Jack… todo se mezclaba con la abrumadora memoria de sus propios sentimientos por Amelia y el beso en el estudio. Se sentía agotado, con el peso del mundo sobre los hombros.
Al regresar a la