Días después...
La noticia llega temprano, como un trueno inesperado que sacude la calma frágil de la mañana. Giorgia está en la sala de la casa de su padre, aún con la taza de café humeante en las manos, cuando escucha la voz de Barron desde su despacho, tensa, como si estuviera conteniendo un torrente de emociones.
—Los inversionistas han roto toda relación con Industrias Lerner y sus acciones en la bolsa se van a pique —anuncia él al entrar en la sala, con un periódico doblado en la mano y