Julian, ese sexy y peligroso Diablo, se detiene junto a Fantasma, prácticamente dominándolo, ya que es varios centímetros más alto.
―¿No has escuchado lo que te he ordenado? ―Su voz es baja, pero está impregnada de acero.
La mirada de Giorgia va de un lado a otro entre él y el hombre que la ha insultado hace solo unos segundos.
Fantasma frunce el ceño.
―¿Y tú quién te crees pata darme órdenes? ¿Tienes idea de quién soy yo?
―Me importa una mierda quién diablos seas —muerde Julian—. Haz lo que te