La tarde avanza lenta en el departamento de Giorgia. El murmullo lejano de la ciudad apenas logra colarse por las ventanas, pero dentro reina una calma engañosa. Sobre la mesa de centro hay diarios impresos, recortes de notas digitales y un portátil con las últimas publicaciones: todo un mosaico del caos mediático que ha estallado en las últimas horas.
Julian camina de un lado a otro, con la mandíbula apretada. Giorgia lo observa en silencio, con un gesto contenido de preocupación.
—Esto no