El sonido de una notificación rompe la calma del departamento de Giorgia. Ella está sentada en el sofá, con la computadora abierta sobre las rodillas, terminando de responder unos correos de trabajo. Un vistazo rápido a su teléfono basta para que el corazón se le hunda en el estómago.
Un titular brilla en la pantalla con letras rojas y agresivas:
“El romance secreto de Giorgia Hill: ¿jugando en dos bandos?”
Los ojos de Giorgia recorren las líneas como si cada palabra le cortara la piel.