De repente, escucharon un ruido en el cubículo continuo como si algo se había caído. ¿Alguien había entrado al baño?
Julieta no prestó mucha atención, pero Laura, siempre alerta, frunció el ceño al escuchar algo.
Antes de que pudiera preguntar, el extraño ruido cesó, y las dos se quedaron en silencio. Laura miró la puerta del cubículo contiguo, y Julieta, ajena a lo que estaba ocurriendo, seguía pensativa. Una rata pasó de un lado a otro.
—Maldición, hay que llamar al departamento de plagas—gri