Michael camina por los pasillos de la guardería con su traje perfectamente planchado y un ramo de rosas rosadas en la mano. Su sonrisa es fría, casi mecánica, mientras saluda a las maestras.
—Buenos días. Vengo a ver a la bebé Aura Vargas.
La señora de recepción lo mira con cierta incomodidad y hojea la libreta.
—Oh… señor Barrientos… la bebé ya no está aquí. La retiraron hace días.
Michael frunce el ceño, su mandíbula se tensa con furia contenida.
—¿Qué quiere decir con que la retiraron? ¿Quié