Julieta permanece de pie, meciendo a Aura con movimientos suaves mientras sus lágrimas caen silenciosas sobre la pequeña cabecita oscura. Scott se levanta del sofá con expresión angustiada, intentando acercarse a ella.
—Julieta… —dice, con la voz ronca—. Por favor, escúchame. No es lo que piensas. Yo… yo me enteré recientemente. Ni siquiera sabía que Pamela estaba… que…
Ella no lo mira. Sus ojos permanecen fijos en el bebé, que succiona su pulgar, calmándose poco a poco.
—Vete, Scott —dice, con