Capítulo 60.- El gran día y la tragedia.
Los tres días pasaron como un suspiro, cada uno más pesado que el anterior. Entre ensayos del discurso con, noches inquietas y esa constante sensación de ser observada, apenas logré mantenerme entera. Pero el día de la graduación llegó, y con el, una mezcla de alivio y temor. Me repetía que todo estaría bien, que Franco y mi madre no serían capaces de cruzar esa línea, que las amenazas no eran más que un intento de intimidarme. Sin embargo, el nudo en mi estómago no se deshacía.
En la mañana me