Capítulo 60.- El gran día y la tragedia.
Los tres días pasaron como un suspiro, cada uno más pesado que el anterior. Entre ensayos del discurso con, noches inquietas y esa constante sensación de ser observada, apenas logré mantenerme entera. Pero el día de la graduación llegó, y con el, una mezcla de alivio y temor. Me repetía que todo estaría bien, que Franco y mi madre no serían capaces de cruzar esa línea, que las amenazas no eran más que un intento de intimidarme. Sin embargo, el nudo en mi estómago no se deshacía.
En la mañana me dediqué a terminar de organizar unos detalles para la celebración de esta noche. Respondí algunos correos importantes sobre el trabajo y estuve tentada a enviarle uno a Frederick. Después de tanto pensar terminé por escribir esas palabras que me estaban asfixiando. Le contaba lo mucho que lo extrañaba y que quería verlo, simplemente envié el correo a la espera de su respuesta, solo esperaba que no fuera tarde.
La tarde de la ceremonia, me levanté temprano. El espejo del baño me devolvió una ima