Capítulo 5.- No me recuerda.
El mundo se detiene, no escucho personas a nuestro alrededor ni tampoco el canto de los pájaros. Solo nos encontramos los dos y lo demás ha desaparecido. Los latidos de mi corazón se aceleran, me siento como si estuviera a punto de darme un infarto.
—¿Ha visto a una pequeña de dos años, vestida de rosa, cabello rojo y ojos verdes? —son las primeras palabras que pronuncia entre un mar de lágrimas y al parecer no se acuerda de mi—. Por favor, es muy importante —suplica con voz temblorosa.
—¿Esmeralda? —enarco una ceja.
—¡Si, es ella! ¿Dónde se encuentra mi pequeña? —se acerca acortando la poca distancia que nos separaba—. Por favor dígame dónde se encuentra.
—Se la llevó su padre, ella estaba conmigo comiendo un helado. —doy un suspiro antes de seguir—. De repente llego y se la llevo así sin más, sin esperarla a usted.
—Ese infeliz. —afina la mirada reflejando la ira contenida—. Muchas gracias.
«¿Cómo puede cambiar de estado de ánimo tan rápido?», sin darme oportunidad de decir algo más