El aire en el apartamento de Valeria se sentía más denso de lo habitual esa mañana, cargado de una humedad eléctrica que presagiaba tormenta, tanto fuera como dentro de aquellas paredes de diseño minimalista. Habían pasado tres días desde el evento de caridad, y aunque Julián había mantenido una fachada de cordialidad gélida frente a los medios, ella sabía que el castigo estaba en camino. Julián no era el tipo de hombre que recurría a los gritos; él prefería la asfixia lenta, la retirada estrat