Kira había dormido en el hospital la semana siguiente, acompañando a su madre Ximena, pero su corazón ya no podía soportar más la angustia.
Su abuelo Dimitri seguía grave, y no había nada que pudiera hacer para cambiar el curso de las cosas. A media tarde, su madre le dijo que no tenía sentido quedarse allí todo el día. Que su abuelo Alejandro y sus tíos se encargarían de todo. Por lo menos pudo ver a su abuelo y hablar un poco pero se agitaba rápido..
—Tienes que ir a trabajar, Kira. Tu abuelo