—¿Un error? —Satoru se giró lentamente, con el filo de la katana aún brillando bajo la luz cálida del atardecer—. No, Kira. No lo entiendes. Esto no es un secuestro… es una advertencia. Una advertencia elegante, si quieres. Todo porque intercedi por ti...por nosotros.
Ella lo fulminó con la mirada, y aunque su cuerpo aún se sentía pesado, su mente ya estaba completamente despierta. Y en ella, hervía un solo pensamiento: escapar.
—No me interesa lo que tengas que decir. Si esto era una advertenc