Kira lo miró con odio y vergüenza en los ojos. Él inclinó el rostro hasta su oído.
—Estás tan malditamente informado. Me vienes vigilando desde hace rato.
— Tal vez, así que cierra tu hermosa y delicada boca, princesa —susurra con veneno dulce—, para que eso siga siendo así... hasta nuestra boda. ¿o quieres que te tome aquí mismo y te haga mía?
Kira giró la cara con asco, pero su cuerpo no reaccionaba con la misma velocidad que su furia. Satoru se separó de ella con una última mirada peligrosa