El humo de los puros de Ishak Köksal era tan denso como el ambiente en su despacho privado, una habitación revestida de caoba donde el tiempo parecía haberse detenido en el siglo pasado. Orhan y Demir permanecían frente a él, guardando un silencio sepulcral. Ambos habían fracasado semanas atrás al intentar rastrear el pasado de Melani Fernández; se habían topado con muros digitales y archivos impecables que no decían nada.
—Investigamos, hermano —se apresuró a decir Demir, ajustándose la co