Melani Fernández
La planta de fundición en Gebze era un infierno de ruido y calor naranja; un escenario diseñado a la medida de los Köksal. El aire vibraba con el zumbido de los hornos de arco eléctrico, creando una atmósfera donde cualquier conversación personal resultaba imposible. Perfecto. Era exactamente lo que yo necesitaba.
Durante tres horas, me transformé en una sombra técnica. Cada vez que Aras se acercaba con alguna observación sobre la pureza de la palanquilla de acero, yo daba