El miércoles no dio tregua. Mientras el sol se hundía en el Bósforo, Melani Fernández cerraba la última carpeta de los manifiestos de carga junto a los inspectores del puerto. El día había sido un desfile de aranceles y sellos de seguridad, una burbuja técnica donde Aras y ella funcionaron como un solo engranaje.
El momento esperado llegó y el auto enviado por Fatma Hanım a su puerta, hizo que se rompiera la burbuja.
El palacio frente al Bósforo donde se celebraba la gala benéfica respland