Lale Çelebi estaba allí, sosteniendo una copa de vino con una elegancia indolente. Su mirada, que hasta hace un segundo vagaba aburrida por la estancia, se clavó en el grupo. Cuando sus ojos se encontraron con los de Melani, el shock fue evidente. Las cejas de Lale se elevaron un milímetro; no esperaba ver a su nueva amiga allí, y mucho menos en el centro de un pelotón de fusilamiento moral.
¿Divorciada? ¿Viena? la información golpeó a Lale, pero no con desprecio, sino con una nueva comprens