Aras Köksal
Observé a Melani mientras el camarero servía el vino. En la oficina, rodeada de planos y hojas de cálculo, es un halcón: precisa, letal y enfocada. Pero aquí, bajo la luz tamizada de Nişantaşı, hay algo en la forma en que sostiene su copa que me recuerda que no es una pieza más de mi tablero.
—Tu madre... —comenzó ella, dejando la frase en el aire mientras sus ojos café buscaban los míos—. Realmente es una mujer de un carácter imponente, Aras. Debo admitir que, por un segundo,