10. Carajos, controlate!
Alexander estacionó el auto frente a un edificio discreto, pero claramente elegante. Tenía un letrero pequeño de bronce sobre la puerta: “Maison Du Café – Private Lounge”. Lilia lo observó con asombro mientras él descendía para abrirle la puerta.
—No quería que nos interrumpieran —le explicó con tranquilidad—. Este lugar tiene salas privadas. Es discreto y la comida es excelente.
Entraron a través de un vestíbulo silencioso, donde un anfitrión los saludó con una leve reverencia y los condujo p