22. La propuesta
El resto del día transcurrió con una calma tensa. Alexander evitó buscar el contacto visual con Lilia. Necesitaba mantener la compostura, pero la escena del café seguía repitiéndose en su cabeza una y otra vez.
A pesar de eso, todo en la oficina continuó con aparente normalidad. Al final de la jornada, mientras Lilia recogía sus cosas para salir, Alexander se acercó a su escritorio con las manos en los bolsillos y el rostro serio.
—Lilia —dijo con esa voz grave que la hacía enderezarse de inmed