17. Sueños vívidos
Al día siguiente, después de salir del trabajo, Lilia se encontraba sentada con Luna en la pequeña mesa que servía como comedor en su modesto departamento. La mesa estaba llena de pequeñas figuras de colores hechas con plastilina. Luna reía encantada mientras moldeaba una mariposa con sus manitas, y Lilia sonreía, agradecida por esos breves instantes de paz.
Estaba agotada, pero ver feliz a su hija le devolvía un poco de energía.
De pronto, el timbre de la puerta sonó, interrumpiendo el momento