18. Recuerda que solo fue un sueño
A la mañana siguiente, Lilia llegó puntual a la oficina. Aunque el sueño de la noche anterior había sido increíblemente vívido, no era más que eso… un sueño. Uno que prefería enterrar en lo más profundo de su mente antes de que su rostro volviera a encenderse como una antorcha.
Pero había algo que sí debía hacer: agradecerle a Alexander por el obsequio. Era lo correcto.
Con el café que él solía tomar por las mañanas ya preparado, se dirigió a su oficina. Tocó suavemente la puerta antes de entra