La voz grave que resonó en el aire que cruzó la terraza pertenecía a Mark, que caminaba hacia la puerta. Con todo ese aire de prepotencia y superioridad. A eso, sumarle su ceño fruncido, muestra de que estaba de mal humor, y cómo no estarlo, tenía muchos problemas recientes y hasta que la boda no se ejerciera y tuviera los papeles de los contratos con la familia Harrys firmados, no podría dormir en paz.
A pesar de todo, Leticia sonrió alzando el borde de su labio. Vaya, se sentía realmente bien