Aquello estaba mermando la paciencia de Rayan.
No le importaba el hecho de haberse teñido el cabello de negro con tinte temporal y haberse rociado no sabía cuántos sprays para pasar como un beta entre los empleados de aquel hotel para poder encontrar a Leticia. Ni el hecho de haber servido bebidas a esa cantidad de personas. Sino el hecho de ver entrar a esa sala a Leticia y ver su aspecto actual, además de verla comprometerse delante de sus propios ojos.
Ahora, a su lado, su aspecto era mucho más impactante de lo que había visto antes. Su corazón se apretó al notar su estado. Todo el peso que había perdido, aquel maquillaje que intentaba borrar un rostro cansado y pálido. Incluso aquellos labios que a él le encantaban estaban descoloridos y esos ojos... no tenían el brillo de antes.
¿Qué había pasado con su cachorrita?
—Rayan... —los labios de ella se movieron diciendo su nombre y fue como si algo explotara dentro de él.
Agarró la muñeca de Leticia y tiró de ella hasta la esquina de