A la mañana siguiente, la realidad golpeó a Elena apenas abrió los ojos. la luz de la mañana filtraba por los espacios donde la cortina no cubria la ventana, en su pequeña cama seguia dando vuelta hasta que den la hora que normalmente siempre se levanta, su apartamento es modesto que apenas podía pagar. El contraste entre los vestidos de diseñador de la noche anterior y la pintura descascarada de su techo era casi doloroso. No había pegado un ojo, repasando una y otra vez la mirada de veneno d