—Los cambios siempre son buenos, Julián. Al menos para quienes saben aprovecharlos —sentenció Elena, dedicándole una sonrisa enigmática.
El Director se disculpó un momento para saludar a otro miembro del comité, dejándolos solos en un rincón del salón. El silencio que se instaló entre ambos no era el silencio de la derrota que Elena sintió al leer aquella carta en su viejo departamento. Este era el silencio del cazador que observa a su presa darse cuenta de que ha caído en la trampa del tiem