El lunes por la mañana, un año después de haber cerrado la computadora en su antiguo departamento, Elena se detuvo frente al ventanal del piso catorce de la sede central. La vista de la ciudad ya no le resultaba ajena. El invierno había quedado atrás, y la luz de la primavera iluminaba su nueva oficina. Sobre el escritorio de madera oscura, un cartel de acrílico brillaba con su nombre y su nuevo título: Gerente General de Ventas.
El traslado a la sede central no había sido fácil. La mudanza