—Elena, por favor, mírame —pidió Julián, cerrando la puerta de la oficina. Por primera vez en el día, la fachada implacable se agrietó, dejando ver al hombre que ella pensó conocer —Lo que pasó entre nosotros, lo que te dije... nada de eso fue mentira. Necesitaba que nadie supiera quién era para poder ver lo que realmente pasaba acá dentro.
Elena soltó una risa amarga, limpiándose una lágrima rebelde antes de que él pudiera verla.
—Claro, El director encubierto jugando a ser el empleado hu