La oficina quedó sumida en un silencio tenso al terminar la jornada. La mayoría de los empleados se habían retirado, intentando huir del ambiente opresivo, pero Elena se había quedado hasta tarde para terminar un informe, aunque su inminente final, podría estar cerca. Estaba sola en el área de administración, con la luz tenue de su monitor iluminando su rostro cansado.
De repente, una sombra se proyectó sobre su escritorio. Julián no se había ido.
—Deberías descansar, Elena. Mañana será u