CAPÍTULO 42. Adiós...
Stefano y Kiryan achicaron los ojos y se inclinaron hacia adelante para leer aquello.
"No los tomes de vuelta a menos que se besen"
—No no no no no no no —advirtió Kiryan levantando un índice de advertencia—. Tú no puedes habernos escrito eso.
Bells se encogió de hombros y sonrió.
—Es lo que dice aquí —murmuró ella—. También dice: "Dejé esta carta en manos de Stefano porque él es el que hace lo que se tiene que hacer" —mintió aguantándose la risa porque su yo del pasado tenía razón: ni siquiera