Seis meses después
—Ok, respira profundo... y no te atrevas a convertir esto en algo erótico porque últimamente ya me preocupa la calentura que traes —se rio Kiryan y Bells sintió un escalofrío cuando sintió el gel cayendo sobre su vientre.
—¡Espera, espera...! —lo detuvo ella antes de que el transductor tocara su piel—. ¿Y si hacemos esto con Stefano?
—Creí que querías darle la sorpresa —murmuró Kiryan—. Su cumpleaños es en tres días.
—Sí, ya sé... pero es que si de verdad estoy embarazada, Ki