CAPÍTULO 43. Somos los dos o ninguno.
Bells se quedó muda, como si acabara de golpearla en lugar de darle un beso. Le tomó unos segundos reaccionar y luego corrió detrás del ruso, deteniéndolo antes de que llegara al ascensor.
—¡Lo siento! —exclamó con las lágrimas al borde de los ojos—. ¡Te dije que de verdad lo siento! ¡No fue mi intención que esto pasara con Stefano! ¡Jamás quise lastimarlo!
—Lo sé —respondió Kiryan metiéndose las manos en los bolsillos—. Y no estoy haciendo esto por lo que pasó con Stefano, lo estoy haciendo po