CAPÍTULO 47. Les advierto que jamás voy a cocinar bien...
—Solo hay una cosa que quiero saber —murmuró Kiryan acercándose a ella y besándola mientras Stefano la abrazaba por la espalda.
—¿Qué cosa? —sonrió Bells.
—¿Qué diablos ibas a hacer si resultaba que de verdad íbamos a una gala importante? —le preguntó y el italiano dio un respingo.
—¡Ups! ¡Castigada! —exclamó Stefano con emoción.
—Tú lo que estás buscando cualquier pretexto para nalguearme —se rio Bells.
—¿Soy tan obvio?
—¡Transparente! —dijeron al unísono Bells y Kiryan.
—¡Pues ya está! ¡Conce