CAPÍTULO 22. ¿¡Para qué mierd@ estás aquí si no es para salvarle la vida!?
Bells cerró los ojos mientras aquellos dos hombres la abrazaban. Lo único en lo que podía pensar era en que estaban los dos vivos y con ella. Y también tenía que reírse un poco porque la mitad del tiempo eran dos ogros posesivos y la otra eran dos niños peleando por un juguete... y ella era el juguete.
—Entonces... ¿fue un médico? —preguntó Bells.
—Sí —respondió Kiryan mientras la tocaba concentrado para asegurarse de que tuviera la temperatura correcta—. No sé por qué, Bells, pero el tipo me p