CAPÍTULO 21. Niño que no llora...
Stefano se ganó dos cosas, la mirada furiosa del médico y un puñetazo de uno de los criminales que iba con él. Pero se mantuvo erguido y orgulloso mientras el furioso doctor lo miraba con desprecio y el delincuente volvía a golpearlo.
—¡Ese no es tu problema! —siseó el médico dándose cuenta de que fingir ya no resolvería nada—. ¿Dónde está el resto de la maldit@ investigación?
Stefano sonrió con sorna limpiándose la sangre de la boca y mirando alrededor. Estaban en un almacén techado de los mue