CAPÍTULO 20. ¿Qué te robaron?
Tres días después, mientras Kiryan ponía en una maleta metálica acolchada varias dosis de inyecciones para Fiorella, Stefano se acercó a él.
—Creo que ir a cenar sería un lindo detalle —murmuró—. Podríamos llevar a Bells a un lugar agradable y así damos tiempo a que la persona que viene a instalar el sistema de seguridad nuevo lo haga con tranquilidad, lo llamé y ya está en la ciudad.
Kiryan lo pensó por un momento.
—Me parece bien, además no es bueno que Bells sepa lo que está pasando. ¿Estás