Mundo ficciónIniciar sesiónUn matrimonio perfecto a los ojos del mundo. Un próximo aniversario a celebrarse donde Abby y Marshal cumplirán 4 años de matrimonio, y el inicio de un nuevo negocio que levantará la economía y la posición de su familia. Todo parece perfecto y estable. Pero nadie sabe que Abby vive un infierno. Cuando la relación de la pareja comenzó, todos los sueños parecían volar a través de los ojos de Abby, pues ella pensó tener el esposo de ensueños… Sin embargo, Marshal está muy lejos de lo que es un marido perfecto, y al contrario de lo que la gente cree, él es un hombre frío, egoísta y muy superficial, y en muchas ocasiones abusivo. Ella calla como muchas mujeres que se aferran en mantener una imagen, en complacer sin ser correspondidas, y ahora que se asoma un negocio que los salvará de la quiebra, ella toma la decisión de no dejarse influenciar por su cuerpo insatisfecho. Lo que no sabe Abigail es que el supuesto negocio trae a un hombre parecido a una tempestad, que viene a devastar su supuesta estabilidad y pondrá en cuerda floja sus sentimientos, preguntándose si podrá salir ilesa de sus encantos y de la forma en como sus ojos quedan prendados ante su presencia. El evento trae una serie de episodios que romperá muchas caretas y sacará a la luz muchos secretos oscuros, Abby enfrentará altibajos para hacerse una pregunta a la final… ¿Quién es quién en esta historia?
Leer másNo se aceptan copias, ni adaptaciones. Esta historia, los personajes y lugares, fueron creados directamente por el autor para los fines de la trama.
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Pensamiento de Abby, Abigail Hudson, Nombre de casada, Abigail Hayes
“Hay días en los que te sientes tan tenso, que lloras, sintiendo que no tienes ningún lugar a donde ir y a nadie con quien hablar. La vida puede parecer tan difícil que todo parece imposible. A veces solo quieres bajar los brazos y darte por vencido. Debes saber que nada ha acabado; dar un respiro no da derecho a rendirse. Sé paciente y muestra coraje. En algún lugar más allá de lo que puedas ver en este instante, te esperan momentos maravillosos”
Abby.—¿Azul o blanco? —le escuché preguntar mientras estaba colocando el alta voz a mi teléfono, ya que estaba manejando por la ciudad.—Espera un segundo… —respondí haciéndome a un lado de la carretera, para conectar el cable de mi celular directo al auto—. ¿De qué hablas?—No me regañes… —Dominic sonó más bien gracioso, pero no podía entender a qué se refería—. Estás en alta voz, y como te tomaste el día libre, no sé si elegir el azul o el blanco para las nuevas etiquetas, no quiero después ver esa mirada de desaprobación tuya…No pude evitar llevar mi mano a la boca ante la risa que me provocó su niñería. Pero si no fuese por cosas como estas, mi vida no fuese tan divertida y tan feliz, como lo estab
—Camina lento, te ayudará a estirar la piel.Abby vio que su madre terminó de colocar algunas vendas en la cama y se retiró de la habitación cerrando la puerta.Presionando su vientre, caminó a pasos lentos hasta llegar al balcón del lugar, y allí asomó el rostro a un rayo de luz que iluminaba ese pedazo de la casa.Su cuerpo se estremeció entero por el calor, había necesitado de esto en todo este tiempo que estuvo en ese cuarto frío de hospital, y extrañaba estar en casa.Aunque esta no era precisamente suya.Ni siquiera sabía ahora como Dominic había convencido a su madre para instalarla en la casa de Minneapolis, que había comprado un tiempo atrás. Ya había pasado una semana desde que salió de ese hospital, y desde el día en que el médico le informó, que la dejaba ir solo con estri
Cuando Dominic llegó nuevamente al hospital, vio que Helena y sus dos hijos estaban sentados en unas sillas, con los ojos cerrados. Comprobó la hora de su reloj, eran las dos de la madrugada, y sabía que todos estaban cansados por la agitación del momento. Llegando hasta el lugar le tocó el hombro suave a la mujer, por lo que ella parpadeó.—Deberías ir con ellos a dormir. Yo me quedaré aquí…La mujer negó, y zafándose de ambos pudo levantarse.—La vi por un momento, pero ella no estaba consciente aun… —dijo Helena con un tono de esperanza.—Tal vez ella no despierte hasta mañana, está muy débil, y tú también, déjame que llame a alguien que los lleve y te prometo que no despegaré de aquí. No hacemos nada dejando a los chicos pasar la noche en esas sillas incómodas.
La mujer desvió la mirada hacia los chicos y luego hacia Jacob que estaba de pie junto a Dominic. Limpiándose el rostro varias veces, le indicó a Ansel que se fuera con Ivy a la cafetería y que comprar algunas cosas para comer.La niña se fue oculta en el brazo de su hermano, mientras Dominic la perseguía con la mirada. Ella era la versión pequeña de Abby, y ver sus ojos vidriosos y su nariz congestionada solo le hacían recordar los momentos en que ella misma la miró así.—Yo subí cuando ustedes se estaban despidiendo… —las palabras de Helena lo hicieron girar—. Me senté con Ivy y Ansel para explicarles un poco la situación de Ezra. Debo prepararlos a todo lo que se nos viene, y en algún momento de la conversación, escuché que la puerta era cerrada, por lo que concluí que te habías ido.Domini





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